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3.dic.2013 / 10:21 am / Haga un comentario

 

Por Reinaldo Bolívar

 

El líder supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, sustentado en el legado de Simón Bolívar, sentó e inició la construcción de las bases de la verdadera soberanía nacional.

Con su hija predilecta, la Constitución Bolivariana, abrió e ilumino los caminos para una Patria con independencia política, económica y cultural. Todo está previsto en ese magistral documento guía.

De allí nacen los planes de desarrollo del país, como lo fueron el 2000– 2007; 2007-2013, que con el nombre de Simón Bolívar incidieron para conformar el país potencia tan predicado por el comandante Chávez; y ahora el programa de la patria que señala el rumbo del Gobierno socialista que preside Nicolás Maduro Moros, hombre formado directamente por el gran ideólogo bolivariano que ha sido Chávez Frías.

Cuando Chávez en octubre anunció un “golpe de timón”, se refería a llevar al país hacia una fase superior de la Revolución. Es dejar que lo malo que se niega a morir muera y que lo bueno que está saliendo del vientre de la Patria, nazca, dé luz.

La fase superior es extirpar los tumores malignos del país como la corrupción, los vicios inmorales como la especulación, la usura, el timo, el burocratismo, el clientelismo.

Es relanzar los grandes valores de la organización como el Estado comunal, la economía productiva en beneficio de la totalidad de la población; las alianzas internacionales a favor de la pluripolaridad. Las prácticas sanas para rehabilitar el ambiente, el patrimonio histórico, los valores familiares, vecinales y colectivos. ¡La Patria buena!, pues.

 

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