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30.oct.2013 / 10:17 am / Haga un comentario

Columna Fernando Travieso

 

La guerra económica representa la lucha por el control de la renta petrolera entre un Gobierno que mantiene una creciente inversión social, actualmente la mayoría del presupuesto, y una oposición dirigida por los grupos económicos que han vivido de las importaciones mediante la obtención de los dólares producto de la venta de petróleo.

La disputa es por los dólares de la inversión social, que en la IV República era prebenda de los grupos económicos dedicados a la importación, a lo que aspiran regresar, y tiene como instrumento el mercado paralelo de divisas y el desabastecimiento.

El mercado paralelo va marcando un tipo de cambio en el que no interviene el Estado a pesar de tener 97% de los ingresos de divisas bajo su control, lo que no lo hace representativo del verdadero valor del dólar, que en conjunto con la invariabilidad en el tipo de cambio a pesar de los anuncios económicos del Gobierno, hace que responda exclusivamente al valor que los desestabilizadores quieran imponer, y que luego mediante las cadenas de comercialización terminan imponiendo en aumentos de precios.

Se aprecia fácilmente cómo el mercado paralelo es un instrumento de guerra económica que no responde ni siquiera a la tradición de los mercados iguales tradicionales, que son nerviosos a los anuncios de política económica.

El nuestro, y debemos tenerlo claro, es un instrumento de desestabilización.

El otro instrumento es el desabastecimiento, que mediante la guerra de nervios hace que cualquier producto sobre el que los medios de comunicación impongan la matriz de escasez, al lograrse cualquier volumen considerable de abastecimiento, desaparece de los anaqueles, dado que las personas se aprovisionan el doble o el triple del producto.

Las medidas anunciadas por las autoridades económicas mediante la ley habilitante tumbarán el valor del paralelo.

ftraviesove@yahoo.com
 

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